El dormitorio no suele ser la habitación más grande de la casa ni aquella a cuya decoración le dedicamos mayor tiempo. Esto hace que, en ocasiones, desaprovechemos la posibilidad de exprimir todo el potencial de esta estancia. Incluso los dormitorios pequeños son un espacio perfecto para poner en marcha ideas de decoración de lo más originales. Pon en práctica algunas de las propuestas que te presentamos en este artículo y redescubre las dimensiones de tu habitación.

Trucos para que tu dormitorio parezca más grande

Prescinde de todo lo innecesario

Antes de ponerte a decorar un dormitorio pequeño, ten siempre en mente esta máxima: no intentes llenar la habitación de muebles y complementos. Hay muchos trucos para mejorar la amplitud de una estancia pero el que nunca falla es el de optar por la sencillez y no sobrecargar el espacio.

Prescinde de armarios voluminosos, cómodas, sillas o sillones y opta por otras soluciones como las estanterías flotantes o las repisas en sustitución del clásico cabecero de la cama y de las mesillas de noche. Esa misma sencillez también se debe apreciar en los textiles, siempre ligeros, de colores suaves y de diseño minimalista. Piensa que en los dormitorios pequeños se cumple eso de que ‘menos es más’.

4 detalles que mejorarán la sensación de amplitud de tu dormitorio

  1. Color: los colores suaves incrementan la sensación de amplitud. Se recomienda utilizarlos tanto en las paredes como en la ropa de cama y las cortinas y siempre dentro de una paleta de tonalidades limitada. Una combinación que siempre funciona es la de pintar las paredes de blanco y utilizar colores pastel en los textiles. Son tonos que transmiten tranquilidad y que, en el caso de las cortinas, permiten el paso de la luz natural generando un ambiente muy agradable.

  2. Iluminación: la luz y el color son dos aspectos intangibles que no ocupan espacio. Sin embargo, una mala combinación puede hacer que la sensación de amplitud se vea reducida. Para conseguir el efecto deseado conviene engañar a la vista empleando el color blanco en las paredes y el techo (así la luz rebotará) y un color muy claro en la pared del cabecero de la cama. En el caso de que la habitación no tenga ventanas, esta combinación le dará más profundidad al dormitorio. Si la estancia es muy luminosa, con una gran entrada de luz natural, lo mejor es optar por el blanco en todas las paredes. Para conservar esa luminosidad, se deben emplear estores traslúcidos en lugar de cortinas.

  3. Espejos: estos complementos decorativos contribuyen a que la luz circule mejor por toda la estancia. Funcionan igual de bien en estancias con luz natural que en aquellas que no tienen ventanas. En éstas últimas, se recomienda además emplear objetos decorativos de vidrio que ayudarán a que la luz se refleje por toda la habitación y ésta parezca más amplia.

  4. Funcionalidad: el orden es imprescindible en una habitación de dimensiones reducidas. Para que todo esté siempre recogido puedes recurrir a espacios de almacenamiento alternativos. Una buena idea es aprovechar el hueco que queda debajo de la cama para colocar ahí cajoneras extraíbles. Por otro lado, escoge un mobiliario de líneas simples y poco voluminosas. En las habitaciones pequeñas hay que ir a por lo práctico. Un armario muy grande, una cómoda demasiado alta, el exceso de accesorios y los colores oscuros harán que la sensación de agobio sea mucho mayor.