Ni los edredones convencionales ni los nórdicos han conseguido quitarle protagonismo a una de las grandes estrellas del dormitorio: la colcha. Es un tipo de textil que por su versatilidad nunca pasa de moda. Así queda patente en el hecho de que, incluso en los meses de verano, la colcha resulta un complemento perfecto para tu descanso y para la decoración del dormitorio. Pero, como no todas son iguales, aquí tienes algunos consejos prácticos para que elijas la mejor colcha de verano.

Consejos para elegir tu colcha de verano

Las colchas no son sólo para el tiempo frío

Una de las ventajas de las colchas es que se pueden emplear a lo largo de todo el año con independencia del clima en el que vivas. El secreto de esta versatilidad está en su gramaje y en esa combinación entre el material de fabricación y su grosor.

Lo mismo que sucede durante el invierno, cuando vas a escoger el edredón nórdico más apropiado para tu cama, sucede con las colchas de verano. Hay que tener en cuenta que la sensación de calor durante los meses estivales es un tanto peculiar. De hecho, la temperatura de una estancia puede variar entre 4 y 5 grados negativos de la mañana a la noche.

Es por eso que seguro que en más de una ocasión esa sensación de ‘fresquito’ ha perturbado tu sueño y habrás querido echar mano de algo que te devolviera el confort en la cama. Precisamente eso que estás buscando en las noches de verano es una colcha ligera y adaptad a las condiciones térmicas del momento.

El mayor confort para las noches estivales

¿Cómo elegir una colcha para el verano? Ahora que ya sabes que este tipo de ropa de cama no es incompatible con esta época del año, toca averiguar qué es lo que más te conviene. Una buena colcha de verano es aquella que te permite mantener una temperatura óptima durante el transcurso de la noche, ya que la sensación térmica de tu dormitorio no es la misma cuando te metes en la cama que bien entrada la madrugada.

¿Qué debes exigirle a una colcha de verano?

  • La composición del tejido debe ser 100 % algodón. Es la mejor manera de garantizar la transpirabilidad de la prenda, un aspecto siempre a destacar que cobra especial importancia durante los meses de verano.
  • El gramaje no debería sobrepasar los 150 gramos. A menos que vivas en una zona en la que las temperaturas desciendan radicalmente durante la noche, si empleas colchas de mayor gramaje durante los meses cálidos es muy probable que sientas calor e incomodidad mientras estás en la cama.
  • Las denominadas colchas capa son las más finas de todas. Su espesor es apenas un poco más grueso que el de una sábana y por lo general se fabrican en loneta o algodón, por lo que además resultan muy ligeras. Normalmente se emplean como cubrecamas, pero durante los meses de verano se convierten en algo más que en un elemento decorativo de la cama.
  • Puedes garantizar la comodidad y la temperatura óptima durante tu descanso recurriendo a las colchas de tipo foulard. Se trata también de una especie de cobertor, habitualmente empleado en sofás y sillones, dentro de la categoría de las colchas finas. Resulta muy práctico por el poco peso que tiene y por las facilidades que da a la hora de lavarlo, ya que lo puedes meter directamente en la lavadora y tenerlo listo en apenas unas horas.

Sobre medidas y diseños no hay nada escrito. Las colchas de verano se adaptan a la decoración del dormitorio como cualquier otro textil. Las tienes lisas, estampadas, con dibujos en relieve, de estilo tradicional o de corte más moderno. Pero para mantener cierto equilibrio en la decoración de este espacio y adaptar el estilo a las exigencias del verano, se recomienda recurrir a los colores azulados, los marrones claros y las diferentes tonalidades de beige.