No todos los hogares pueden presumir de tener un dormitorio XXL, pero sí todos pueden presumir de tener uno realmente coqueto. No se trata de una cuestión de espacio sino de aprovechamiento. También en las estancias más pequeñas existe la posibilidad de generar una mayor sensación de amplitud y de hacerlo además con mucho estilo. ¿Te atreves a probarlo?

Cómo decorar dormitorios pequeños

Soluciones de almacenaje: aprovecha al máximo el espacio

Cuando el espacio no es precisamente el punto fuerte de tu dormitorio, es imprescindible que todo esté muy ordenado. Si a la escasez de metros cuadrados le sumamos ropa por el suelo, zapatos en un rincón y mochilas junto a la puerta, mal asunto. El primer truco para mejorar la amplitud de cualquier estancia es que ésta esté siempre recogida.

¿Cómo puedes mantener recogido un dormitorio pequeño? Identificando todas las opciones disponibles para el almacenamiento. La opción ideal sería tener un armario empotrado que no le restase metros a la habitación pero si no es así, siempre puedes recurrir a un armario alto y estrecho que te permita aprovechar el espacio vertical. En este sentido, es también de destacar que unos ganchos o un perchero de pared estratégicamente colocados pueden facilitarte mucho el acceso a aquellas prendas que emplees con mayor frecuencia.

Las repisas son también grandes aliadas en las habitaciones de dimensiones reducidas ya que puedes aprovechar ese hueco que muchas veces queda vació en la cabecera de la cama. Y hablando de cama: plantéate la posibilidad de utilizar una cama con compartimento de almacenaje o, en su defecto, una que sea lo suficientemente alta como para que la parte inferior pueda albergar cajones con ruedas, perfectos para guardar las sábanas, las toallas o la ropa de otra temporada.

Decoración para dormitorios: luz y color

Una vez que te has asegurado de que todo está en perfecto orden, es el momento de personalizar el estilo de la estancia. La idea de jugar con los colores y la luz en la decoración de un dormitorio pequeño tiene que estar siempre enfocada a la simetría y el equilibrio, pues la combinación de estos dos elementos es la que va a propiciar esa sensación de amplitud que se pretende lograr.

En el apartado anterior veíamos como el mobiliario tiene que ser sencillo pero bien escogido. Con la luz y los colores para un dormitorio pequeño sucede exactamente lo mismo: tiene que servir para rellenar sin sobrecargar. Se tiende a pensar que cuantos menos colores se empleen, más grande parecerá el dormitorio, pero no es cierto. Un dormitorio pequeño y sin luz natural también acepta muy bien los estampados y las combinaciones coloridas, sólo que hay que prestar más atención a los detalles.

Los tejidos estampados o con algún tipo de diseño funcionan mejor en las alfombras y los cojines de la cama, mientras que las telas lisas son más recomendables en la ropa de cama y las cortinas. La combinación de varios colores tampoco es un problema, pero cuanto más pequeña sea la habitación, más claros deberían ser los tejidos que escojas. Los colores demasiado llamativos (y especialmente los colores sólidos) harán que el habitáculo parezca más reducido porque absorben demasiada luz. Sin embargo, funcionan muy bien a la hora de añadir pinceladas de color en detalles como los cojines, el cubrecamas o las lámparas de la mesilla de noche.