No te lleves las manos a la cabeza antes de tiempo. Una mancha en el sofá no tiene por qué ser una tragedia si conoces bien las características de tu tapicería y cómo darle el tratamiento adecuado para que luzca un aspecto radiante a pesar del uso, el desgaste natural y los pequeños imprevistos. Piel natural, polipiel y tela son los tres tipos de tejidos más comunes en el mercado de los sofás. En este post aprenderás como dejarlos impolutos.

Como limpiar un sofá

La limpieza en un sofá de tela

La ventaja de los sofás de tela es que muchos de ellos están fabricados a base de fundas que puedes extraer en cualquier momento para meterlas en la lavadora. Con todo, aunque puedas desenfundar cojines y asientos, no es siempre lo habitual que los respaldos y los reposabrazos también sean extraíbles, lo que implica que vas a tener que realizar un trabajo de limpieza in situ.

Para higienizar tu sofá de manera rutinaria (sobre todo si tienes mascotas en casa), necesitas una aspiradora. Pasar la aspiradora a conciencia implica incidir también sobre las costuras del sofá, las ranuras y las patas. En una limpieza habitual no es necesario que vuelques el mueble, pero sí sería conveniente que lo hicieras al menos una vez al año, pues en la parte baja del sofá también se va a acumulando la suciedad.

Las manchas puntuales en telas que no puedas meter en la lavadora, las puedes limpiar con una mezcla de agua y amoníaco o agua y vinagre blanco pulverizado directamente sobre la zona a tratar. Recuerda que si se trata de una mancha de color (por ejemplo, sangre o vino) deberás utilizar un cepillo muy pequeño (de dientes, por ejemplo) para no extender la mancha cuando la frotes, e ir secando la superficie con un trozo de tela a medida que va saliendo la mancha.

La limpieza en un sofá de piel

La piel es un material de fabricación muy resistente, pero no se mantiene al margen de la suciedad ni de esos pequeños accidentes que pueden arruinar la tapicería de un sofá. La limpieza rutinaria de los sofás de piel es de lo más sencillo: un paño humedecido que recorra enérgicamente toda su superficie, sin necesidad de frotar. La piel no absorbe los líquidos como lo hace la tela, por lo que en este sentido es un material mucho más higiénico.

La cosa cambia un poco si te encuentras con una mancha puntual: rotulador, grasa, tinta… Para estos casos puedes emplear remedios más específicos y poco agresivos. La pasta dental neutra da muy buenos resultados si la aplicas sobre la mancha y la frotas con un paño. Algo similar sucede con la crema desmaquillante, la vaselina, el aceite de ricino o el barro, que deberás dejar secar sobre la mancha y retirar con un paño húmedo.

La limpieza en un sofá de polipiel

Aunque la polipiel es un material mucho menos delicado que la piel, lo mejor es que en estos casos tampoco emplees productos químicos en su limpieza. No por una cuestión de higiene sino para evitar acelerar el desgaste natural del tejido.

Al igual que con la piel, lo mejor es usa un trapo húmedo y tibio y secar toda la superficie inmediatamente después para evitar que se instale la humedad. El jabón neutro es el mejor aliado contra las manchas en polipiel, al igual que la piedra de arcilla o la leche desmaquillante. En cambio, se desaconseja utilizar productos como las toallitas húmedas para bebé porque dañan la capa de protección que lleva la polipiel y provocan una pérdida de brillo