Después de una jornada intensa, lo que más te apetece es darte una ducha, meterte en la cama y dormir a pierna suelta. Es una lástima que a veces las altas temperaturas del verano no acompañen para que todo sea perfecto. ¿Quieres transformar un buen descanso en un descanso excepcional? La diferencia entre los dos está en los detalles que te explicamos en este artículo. Pequeños cambios que harán de tu dormitorio un espacio para el deleite de todos los sentidos.

Cómo preparar tu dormitorio para el verano

Refresca tu dormitorio durante el verano

Cualquier tipo de acción que lleves a cabo durante esta época del año tiene que estar destinada a mejorar la temperatura ambiente del dormitorio. ¿Sabes que hay muchas maneras de transmitir una agradable sensación de frescor? Habitualmente pensamos sólo en el tipo de tejidos que empleamos en las cortinas, alfombras o ropa de cama, pero si trabajas la decoración de tu alcoba también a otros niveles conseguirás un efecto refrescante mucho más completo.

No lo demores más. Un cambio de look en tu dormitorio en esta época del año te va a proporcionar un descanso mucho más efectivo. La comodidad no se mide sólo por la textura o la calidez de unas sábanas. El confort es el equilibrio entre lo que ves, lo que hueles, lo que oyes y lo que sientes. Transforma tu habitación sin perder de vista ninguno de estos sentidos y deja que una bocanada de aire fresco se cuele en tu decoración.

4 trucos para tener un dormitorio muy veraniego

Nos ponemos manos a la obra. No es que el cambio de estilo en tu dormitorio para adaptarlo al clima estival entrañe una gran complejidad. Pero ya que te pones a ello, hagamos las cosas bien desde el principio. Te explicamos paso a paso cómo transformar tu alcoba de siempre en un refrescante oasis durante el verano.

  1. Despídete de las alfombras, incluso de las más ligeras. Durante los meses de verano son una fuente de calor de la que puedes prescindir perfectamente. Además, esto te facilitará fregar el suelo con mayor asiduidad, lo que hará que el ambiente se refresque de manera inmediata.

  2. Pásate a las cortinas blancas o de colores muy claros, en tejidos de lino o microfibras, ligeros y transpirables. Te interesará mantener las ventanas cerradas durante las principales horas del día para evitar la entrada de aire caliente o la salida de aire frío (si es que tienes climatizador en casa). Pero eso no implica que no puedas disfrutar de la bonita luz del verano.

  3. Libera el espacio de todos aquellos objetos que no sean del todo imprescindibles. Cuanto más diáfano sea el dormitorio, más estarás favoreciendo a la circulación del aire y a la luminosidad de la estancia. Dos aspectos que, sin necesidad de hacer nada más, ya transmiten mucho frescor. Por otro lado, piensa que todos los objetos que tengas en la habitación acumulan y emiten calor, así que es un buen momento para ser más ordenados que nunca. Y si tienes dispositivos electrónicos en funcionamiento, no olvides desenchufarlos si no los vas a utilizar. Te aseguras entre 1 y 2º C de diferencia en la estancia.

  4. El blanco combinado con los colores crudos nunca pasa de moda. Es una elección elegante, funcional y además muy fresquita para estos meses de calor. Cambia la ropa de cama para sacarle partido a estas tonalidades. La sensación de amplitud se seguirá manteniendo si a estos colores de base le añades bordados o estampaciones. En cualquier caso, opta siempre por la sencillez. Algo muy cargado desde el punto de vista visual también genera una mayor sensación de calor. En una habitación de verano no sólo tiene que transpirar tu piel sino tu mente.