La porcelana es un material sensible y, a pesar de que laves tus platos todos los días, con el paso del tiempo podrían presentar manchas provocadas por la concentración de sustancias de determinados alimentos (como el café y el té) o simplemente por el envejecimiento del material y su uso continuado.

Para limpiar vajillas de porcelana en profundidad, sin correr el riesgo de rayar la superficie o, en el peor de los casos, romperla, compartimos contigo los mejores trucos de mantenimiento.

Cómo limpiar vajillas de porcelana

Limpiar vajillas de porcelana a mano

En ocasiones, las vajillas de porcelana presentan manchas muy duras y persistentes que parecen no marcharse si no se frotan bien.

Pero emplear estropajos inadecuados o insistir en el frotado puede hacer que tu vajilla de porcelana se raye o se rompa.

En su lugar, te recomendamos que identifiques el tipo de mancha al que te enfrentas y emplees algunas de las siguientes técnicas:

  • Manchas de café, carmín o té: emplea agua con bicarbonato y una esponja suave con la que ir repasando las áreas afectadas.

  • Restos de comida persistentes: sumerge las piezas en agua tibia y con un detergente de calidad durante al menos 15 minutos (más, en el caso de que la mancha esté muy adherida).
    Aclara y repasa con papel de cocina suave. Recuerda que el agua debe estar tibia: un exceso de calor podría quebrar tu porcelana.

  • Grietas y rayaduras: no vas a poder eliminarlas, pero sí se pueden disimular e higienizar adecuadamente.
    Para ello, frótales un diente de ajo y luego aclara con normalidad.
    También el truco del bicarbonato de sodio puede dar buenos resultados en estos casos.

Si lo que te interesa es recuperar el brillo de tu vajilla de porcelana, puedes emplear unas gotitas de limón mientras la estés enjuagando.

En cualquier caso, nunca emplees productos que contengan lavandina ni utilices la clásica disolución de vinagre y sal porque no es muy recomendable su aplicación en porcelana.

Limpiar vajilla de porcelana en el lavavajillas

Si se trata de una vajilla de porcelana muy fina, antigua o con decoración china o metálica, lo mejor es que no te arriesgues y que la laves a mano siguiendo las pautas que comentábamos en el apartado anterior.

En el caso de que sea una vajilla relativamente nueva y, por supuesto, apta para el lavavajillas, realiza el proceso de lavado automático teniendo en cuenta estas consideraciones.

  • La temperatura y el ciclo de lavado se deben ajustar al tipo de material que quieres limpiar (programas delicados y con temperaturas inferiores al máximo que puede alcanzar el lavavajillas).

  • La disposición de la vajilla debe ser la adecuada, sin sobrecargar las rejillas ni dejar que los elementos se toquen entre sí ya que podrían romperse.

  • No sustituyas el abrillantador por vinagre. El vinagre es un ácido y, a la larga, puede provocar daños tanto en la vajilla como en el lavavajillas.

  • Cuando finalice el programa de lavado, abre la puerta del lavavajillas y deja que la porcelana se seque con el aire.

  • Para guardar tú vajilla de porcelana y evitar que se raye, puedes emplear láminas de papel de seda entre un plato y otro.