Al menos una vez en semana, y coincidiendo con el cambio de sábanas, deberías dejar que el colchón de tu cama se airease. Esta sencilla pauta de mantenimiento regular para evitar la acumulación de malos olores no previene, sin embargo, de la acumulación de ácaros, la proliferación de bacterias o el exceso de humedad. Para limpiar tus colchones en profundidad necesitarás realizar un mantenimiento más activo.

Cómo limpiar colchones

Ha llegado el momento de una limpieza de colchón

Cuanto más viejos se hacen tus colchones, más riesgos corres de que ácaros y bacterias hayan encontrado en él su hogar. Se recomienda que cada 10 o 12 años los colchones de casa sean reemplazados por unos nuevos. Pero con independencia de esta recomendación, a lo largo de su vida útil también tendrás que llevar a cabo algunas tareas de mantenimiento.

¿Cuándo es el momento oportuno para lavar el colchón? Lo más habitual es esperar a que aparezca alguna mancha o a que notes que ya no tiene ese olor a limpieza que tenía cuando lo compraste. Pero lo cierto es que resultan mucho más efectivas las limpiezas preventivas que se hacen cada año para conservar la calidad del colchón. La ventilación semanal, las limpiezas periódicas y las limpiezas en profundidad, te permitirán disfrutar de tu colchón desde el momento de su compra hasta que llegue la hora de reemplazarlo por uno nuevo.

Limpia y desinfecta tu colchón

Un colchón que no cumple con las medidas de higiene necesaria puede ser la causa de algunos problemas dermatológicos, de alergias, dolores de cabeza y, en consecuencia, también del insomnio. Antes de que aparezcan estos síntomas (o si ya has empezado a notarlos) actúa con rapidez para evitar que tus problemas de salud se agraven.

El primer paso para limpiar y desodorizar el colchón es aspirarlo. Quita toda la ropa de cama y emplea la aspiradora con una boquilla para tapizados que te permita eliminar cualquier resto de entre las costuras, los bordes, las esquinas y los costados del colchón. Para actuar sobre las manchas dispones de 3 opciones:

  1. Actúa sobre manchas muy puntuales empleando un cepillo de dientes que irás empapando en una solución que contenga 2 cucharadas de peróxido de hidrógeno y 1 cucharada de jabón líquido. Obtendrás una espuma que puedes restregar con facilidad sobre la superficie del colchón para extraer la suciedad y limpiarla a continuación con un trapo absorbente. Si el colchón es de viscoelástica, no emplees una gran cantidad de producto ya que la humedad no es nada conveniente en este tipo de material.

  2. En el caso de manchas biológicas, lo que mejor funciona es un limpiador enzimático. Son productos en formato spray que se pulverizan sobre un trapo limpio (nunca directamente sobre el colchón) y se aplican sobre la mancha con unos toquecitos. Actúan en aproximadamente 15 minutos y a continuación se retiran empleando un trapo humedecido en agua fría. Las enzimas que contienen estos productos descomponen las proteínas de manchas biológicas como la sangre, el sudor o la orina.

  3. El bicarbonato de soda es un perfecto blanqueante y un producto ideal para desodorizar tus colchones. Se espolvorea directamente sobre el colchón y se deja actuar durante una media hora para que sus ácidos se descompongan, atrapando las partículas de olor. Una vez pasado este tiempo, puedes retirarlo con ayuda de la aspiradora.