Las mantas de lana son un complemento imprescindible en tu hogar durante los meses de frío. Un accesorio perfecto para recostarse en el sofá o agregar a tus noches un punto extra de calidez.

Pero, dadas sus características de composición y diseño, también son prendas amplias, pesadas y delicadas. ¿Es posible lavar una manta de lana en casa? Sí, si sigues las pautas adecuadas.

Como lavar una manta de lana en la lavadora

Lavar una manta de lana en la lavadora sin ningún riesgo

A pesar de que no existen motivos que desaconsejen el lavado de mantas de lana (y cualquier otra prenda de este tejido) en la lavadora, está muy extendida la idea de que se trata de un material extremadamente delicado y que por ello debe ser tratado a mano.

Es cierto que, en comparación con otro tipo de tejidos, la lana reúne ciertas particularidades que la hacen un poco más especial.

Pero si las conoces y las tienes en cuenta a la hora de efectuar el proceso de lavado, no tendrás ningún problema para meterlas en la lavadora como cualquier otro tipo de prenda.

Las ventajas de lavar una manta de lana en la lavadora son:

  • Una limpieza más profunda y efectiva a la hora de eliminar las manchas y los ácaros que pudiera contener el tejido.

  • Una mayor rapidez en el proceso de lavado (en menos de una hora la tendrás lista).

  • Una mayor comodidad (ya puedes imaginarte lo pesada que resulta una manta cuando la pones a remojo).

Pasos para lavar tu manta de lana en la lavadora de casa

Antes de iniciar con el proceso de lavado de una manta de lana en la lavadora, asegúrate de que dispones de una máquina con la capacidad y la potencia suficiente para manejar sin problemas una manta de lana de las dimensiones y el peso de tu prenda.

  1. Sacude la manta antes de introducirla en la lavadora y haz una prueba de color para asegurarte de que el tinte empleado en su coloración no destiñe.
    Para ello, basta con que pongas de remojo una punta durante nos minutos y después, dándole toques con un trozo de tela blanca o un papel, compruebes que el color no se corre.
    En cualquier caso, siempre es mejor lavar la manta de manera independiente.

  2. Selecciona un ciclo de lavado y centrifugado corto (generalmente las lavadoras ya cuentan con un programa especial para prendas de lana).
    Ten en cuenta que cuantas más vueltas de la manta en el interior de la máquina, más probabilidades existen de que se deforme durante el proceso de lavado.
    Asimismo, comprueba que el lavado se va a realizar con agua fría. Las altas temperaturas harían que el tejido se encogiera.

  3. Utiliza detergentes para ropa delicada y en la proporción exacta indicada en el envase del producto.
    Si tienes un modelo de lavadora que lo permite, lo mejor es añadir el detergente de manera manual cuando el bombo se ha llenado y evitando que entre en contacto directo con la manta.
    Este tipo de jabones suele ser astringente y desgastar o decolorar el tejido si se concentra en un único punto.

  4. Salvo que el fabricante recomiende lo contrario, puedes secar tu manta de lana en una secadora a temperatura baja.
    Con todo, lo mejor es que la prenda se seque al aire libre. Para ello, escúrrela todo lo que puedas al sacarla de la lavadora y encuentra un lugar amplio en el que airearla sin que reciba la luz directa del sol.