Durante el invierno le darás mucho uso a tus mantas de lana. Por eso, cuando llegue el cambio de estación, lo más conveniente sería lavarlas antes de meterlas en el armario.

Lavar las mantas de lana puede resultar una tarea complicada si decides hacerlo en casa. Por eso te ofrecemos algunos consejos prácticos que te facilitarán mucho la labor.

Cómo lavar una manta de lana

Lava tus mantas de lana en casa sin complicaciones

Antes de empezar con el proceso, un apunte. El lavado y la higiene de tus mantas de lana van a depender mucho del uso que les des.

Si las guardas bien durante todo el año y en el invierno las utilizas en la cama junto a sábanas y edredones, lo cierto es que no es necesario que las laves todos los años.

Bastará con que, al término de la estación fría, las sacudas y las airees muy bien durante todo un día, ya sea en una estancia bien ventilada, ya sea al aire libre.

¿Llevas ya bastante tiempo utilizando las mismas mantas de lana o sospechas que han acumulado polvo?

Entonces tienes dos opciones: o las llevas a la tintorería para que les hagan un lavado en seco, o le pones solución en casa siguiendo las indicaciones que te mostramos a continuación.

  • Las mantas de lana pequeñas y ligeras no suponen mayor complicación.
    Las puedes meter directamente en la lavadora con el programa adecuado (corto y con agua fría), empleando detergentes neutros y para prendas delicadas (los hay especiales para tejidos de lana).
    En el caso de las mantas grandes y pesadas, el proceso es algo más largo. Pero no te preocupes, es sólo cuestión de tiempo.

  • Llena la bañera de agua fría (cuanto más fría mejor, para evitar que el tejido se encoja) y añade un poco de detergente especial para prendas delicadas o un chorrito de jabón neutro.
    Es importante que lo hagas despacio para que no se forme espuma.
    Como algo excepcional, si la prenda está muy sucia o rugosa, puedes añadir una pequeña cantidad de amoniaco.

  • Introduce la manta en la bañera y déjala sumergida en el agua durante al menos dos horas.
    Toda la pieza debe estar bien empapada, pero no es necesario frotar ni golpear la manta contra una superficie.
    En cambio, puedes removerla de vez en cuando.

  • Vacía el agua de la bañera y vuelve a llenarla para proceder al enjuague.
    Es un proceso un poco engorroso, pero debes repetirlo hasta que el agua salga transparente.
    No conviene estrujarla. Debido a las propiedades físicas de la lana, esto no ayudará a que te desprendas del detergente sobrante.

  • Para escurrir la manta, lo más cómodo y eficaz es dejar que la prenda vaya drenando el agua por sí sola.
    Vacía la bañera y deja que la manta vaya soltando el agua hasta quedarse húmeda pero no empapada.
    Esto te llevará otras tres horas aproximadamente.

  • Lleva tu manta húmeda (en ese momento será muy pesada) hasta un tendedero, preferiblemente en una zona exterior.
    Si la manta es demasiado pesada, puedes emplear varias sillas para colocarla y dejar que se airee.
    Lo mejor es hacerlo durante la tarde-noche para que el sol no incida directamente.

Consejos para el mantenimiento de las mantas de lana

Tras lavar tus mantas de lana, deberás dejarlas bien guardadas hasta que vuelvan los días de frío. Lo ideal sería que las guardaras en fundas de plástico herméticas para evitar la entrada de polvo.

Como medida adicional, puedes introducir en la bolsa alguno de los antipolillas existentes en el mercado o recurrir a una solución mucho más natural: introducir en la bolsa trocitos de madera de cedro (los encontrarás en grandes superficies).