El descanso adecuado de un bebé depende, entre otros aspectos, de los accesorios textiles que se emplean en su cuna. No hay más que tener en cuenta que, durante los primeros meses de vida, tu pequeño pasará la mayor parte del tiempo durmiendo, por lo que es muy necesario que hagas una correcta elección de su ropa de cuna. ¿Aún no sabes por dónde empezar? Aquí tienes unas pautas muy útiles antes de tomar esta importante decisión.

Cómo elegir la ropa de cuna para tu bebé

Elementos imprescindibles para el descanso del bebé

Para que tu bebé crezca de un modo saludable, es imprescindible garantizarle un buen descanso. Sobre todo en esos primeros meses de vida en los que pasará durmiendo una media de entre 15 y 20 horas al día. ¿Sabes ya qué es lo que necesitas para asegurarle un espacio confortable? Estos son los elementos que no pueden faltar en el diseño de un lugar de descanso adecuado:

  1. Minicuna o moisés: útil en los primeros meses, si no quieres pasar directamente al colecho.
  2. Colchón: debe ser firme y ajustarse muy bien a las medidas de la campa para evitar que el bebé se pille los dedos en los bordes.
  3. Sábanas: varios juegos y de diferentes densidades. Ten en cuenta que las tendrás que limpiar con frecuencia.
  4. Protector para el colchón: transpirable, impermeable y bien ajustado al tamaño del colchón.
  5. Manta: un accesorio suave y agradable al tacto que le aportará mucho confort al bebé. También puedes emplear muselinas, que además vienen muy bien para envolverlo cuando lo sacas de su cuna.

Consejos para elegir la ropa de cuna adecuada para tu bebé

Los dos conceptos básicos en la elección de la ropa de cuna para tu bebé son el bienestar y la seguridad. Sea cual sea tu elección, estos dos factores deben ser siempre compatibles si quieres garantizar que el tiempo que tu pequeño pasa en su cuna es un tiempo de descanso efectivo y saludable. Partiendo de esta base, ya puedes tener en cuenta otros aspectos importantes a la hora de adquirir este tipo de textiles:

  • Lazos, adornos, peluches… mejor fuera de la cuna. Cuanto más diáfano sea este espacio, más cómodo y seguro se encontrará tu hijo.

  • Escoge colchones más bien duros. El bebé debe descansar sobre una superficie firme. Si el colchón se hunde demasiado no va a descansar a gusto ni física ni emocionalmente.

  • Se recomienda que las sábanas sean siempre de algodón. A pesar de que las de franela o de coralina son muy tentadoras por la suavidad y la calidez que aportan, pueden desprender pelusas. En el caso de las cunas esto es un factor de riesgo.

  • Todos los elementos que emplees en el interior de la cuna (protector de colchón, sábana bajera, mantas…) deben adaptarse muy bien a las medidas de ésta para evitar que, con el movimiento, el bebé se quede enrollado en ellas.

  • El gramaje de los tejidos irá en función de la época del año. Lo más importante es que el bebé se encuentre siempre a una temperatura agradable.

  • Si empleas colchas con relleno, evita las mantas, ya que generarás un exceso de calor.

  • En el caso de que tu hijo sea de los que se mueve mucho durante la noche, puedes optar por los sacos nórdicos que se unen a la sábana mediante una cremallera.