Está de moda, y no es sólo porque sea estéticamente bonito. Cuando decoras un dormitorio con estilo nórdico estás creando un espacio de relax muy propicio para el descanso y, por lo tanto, para tu bienestar. Las formas suaves de su mobiliario, la elección de colores evocadores y la combinación de materiales naturales hacen de estos dormitorios un refugio perfecto para tus sueños de cada noche.

Dormitorio estilo nórdico

La limpieza visual de los dormitorios de estilo nórdico

Recuperar fuerzas durante la noche para afrontar una nueva jornada no es algo que dependa únicamente de un buen colchón. Numerosos estudios han constatado que la creación de un ambiente agradable en tu dormitorio es una de las claves para un descanso satisfactorio. En ese sentido, las corrientes de diseño escandinavas tienen mucho que decir. Durante décadas, se han esforzado en hacer del hogar un espacio en armonía en el que uno se sienta verdaderamente a gusto y, por supuesto, el dormitorio también forma parte de este esquema de equilibrio.

Un estilo decorativo como el nórdico sólo se puede abordar a través de las sensaciones que transmite: calma, amplitud, sencillez, luminosidad… Son aspectos que, en su conjunto, conforman la limpieza visual de un espacio que, sólo con mirarlo, ya invita al descanso y la relajación.

5 ideas para decorar tu dormitorio con estilo nórdico

  1. Muebles blancos: tiene que ser el color predominante en mesillas de noche, cama, armarios, cómodas… Esto no significa que todos los elementos del dormitorio tengan que ser blancos. También le dará un tono muy nórdico el empleo de accesorios del color natural de la madera.

  2. Complementos de contraste: aprovecha la blancura del mobiliario y de las paredes para generar bonitos contrastes incluyendo accesorios en tonos pastel: el rosa palo, el azul cielo, el beige… Son paletas de colores que transmiten mucha paz y generan un ambiente acogedor y hogareño en el dormitorio, además de brindarle una nueva luminosidad al conjunto. ¿Un truco que siempre queda bien? Colocar un cubrepiés en la cama que contraste con el nórdico blanco.

  3. Iluminación: la luz natural es la clave de la decoración de estilo escandinavo, por lo que se recomienda emplear cortinas que dejen pasar mucha claridad. Ya durante la noche puedes iluminar la estancia con una lámpara de mesilla funcional (blanca o beige) y crear un atractivo efecto de relleno con una cadena de luces LED que aporten calidez al cabecero de la cama o a alguna de las paredes.

  4. Originalidad: ya hemos dicho que los muebles funcionales son un rasgo característico de este tipo de decoración. Atrévete con diseños que se salgan un poco de lo tradicional y en los que prime esa funcionalidad. Por ejemplo, puedes prescindir de las mesillas de noche clásicas y emplear en su lugar un taburete de madera, un pequeño baúl o una banqueta.

  5. Cojines y alfombras: son dos complementos imprescindibles en un dormitorio de corte escandinavo. Los cojines y las alfombras implican calidez y comodidad. Las camas nórdicas suelen tener bastante volumen, pero como no se emplean colores estridentes, este efecto se logra mediante complementos mullidos. En los textiles también se valora mucho lo natural, por lo que el algodón y el lino suelen ser los dos materiales de fabricación más empleados.